Muchos emprendedores y pequeñas empresas siguen pensando que el antivirus es opcional. Que el riesgo es bajo. Que ya lo instalarán más adelante.
Hoy los ataques ya no apuntan solo a grandes corporaciones. Las MYPYMES son objetivos frecuentes porque suelen tener menos protección, menos control y más urgencia operativa. Un solo malware puede paralizar facturación, borrar información crítica o filtrar datos sensibles de clientes.
El antivirus hoy no es solo un programa. Es una capa básica de defensa dentro de una estrategia de ciberseguridad profesional. Igual que no dejarías tu oficina abierta por la noche, tampoco tiene sentido trabajar sin protección digital.
Cada vez vemos más incidentes en pequeñas empresas que pensaban que el riesgo era bajo. Saber cómo otros negocios están abordando la protección digital puede marcar diferencia. Si tienes experiencia o visión sobre esto, vale la pena ponerla sobre la mesa.



